Qué hacer y no hacer en un gimnasio

Qué hacer y no hacer en un gimnasio

La fiebre del gym es imparable. Solo tienes que echar un vistazo para comprobar que en muchas ciudades han florecido los gimnasios como amapolas en primavera. La gente quiere sentirse a gusto con su cuerpo, quiere estar sano y ponerse guapetón. Y para eso, la mejor opción es machacarse en un gimnasio. Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cositas antes de ponerse a ello. Hoy te vamos a contar qué hacer y qué no hacer en un gimnasio. Así que toma buena nota.

Si has decidido empezar a ir al gimnasio, debes pensar cuáles son los objetivos que quieres conseguir. No tiene que ser solo Año nuevo o después de verano, que son las dos fechas cuando vas gente acude. No hace falta que el primer día te machaques, además ya se sabe que el éxito del ejercicio depende en gran medida de acompañarlo de una buena dieta.

Bien equipado

Al gimnasio hay que ir bien equipado. Recuerda llevar una toalla para secarte el sudor y no molestar al resto de usuarios. También es importante llevar agua, para hidratarte durante el ejercicio, ya que los primeros días no estás acostumbrado y te puedes llevar un buen susto. Además, debes usar ropa cómoda y adecuada a cada estación del año. Y, finalmente, esto es algo que cualquier deportista sabe: calentar y estirar es imprescindible para evitar lesiones y rendir al máximo. Debes estar muy atento a lo que te diga el monitor. Él sabrá que rutina imponerte para lograr tus objetivos. No vayas por libre, porque las consecuencias pueden ser peores.

Tienes que tener mucho cuidado con los que lo saben todo. Suele ocurrir durante las charlas en los momentos de recuperación. Se pide consejos a amigos u otros usuarios en lugar de acudir a los profesionales en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Socializar

Está claro que ir a un gimnasio brinda la posibilidad de socializar con los otros usuarios, pero abusar de esta práctica va en detrimento del entrenamiento. Así que si eres nuevo, no te pongas a hablar como si eso fuera un patio de colegio. Tampoco te pido que estés como en una biblioteca, pero tienes que saber que hay gente concentrada, a la que puedes molestar.

Y recuerda que la cantidad de horas, tiempo que se pasa en un gimnasio, no siempre garantiza que el ejercicio sea eficiente, ni que se esté logrando una progresión. Recuerdo que un amigo mío, como solo podía ir los viernes, intentaba hacer todas las horas que no hizo durante la semana, en esa jornada. Algo que es perjudicial.

Bebe agua

La falta de hidratación provoca fatiga, mareos, peor recuperación, calambres musculares, o incluso tendinitis. También puede haber aumento de la frecuencia cardíaca. Así que ya sabes, mucho agua durante el ejercicio. Pero ojo, el otro punto es para los que se exceden en el consumo de líquidos (más de 7,5 litros al día), lo cual puede ocasionar una peligrosa dilución excesiva del sodio en la sangre (hiponatremia).

En la hiponatremia, uno o más factores (desde una enfermedad no diagnosticada hasta el beber demasiada agua mientras se practican deportes intensos) hacen que el sodio del cuerpo se diluya. Cuando esto sucede, los niveles de agua en el cuerpo aumentan y las células comienzan a hincharse. Esta hinchazón puede provocar muchos problemas de salud, desde los leves hasta los que ponen en riesgo la vida.

Como puedes ver lo de ir al gimnasio es todo una liturgia, pero al final siempre se debe imponer el sentido común. Recuerdo cómo ha evolucionado mi cuerpo y mi forma de comportarme desde el primer día que fui. Bueno, y no solo yo, también el propio gimnasio. Yo conocía al dueño y me dijo que no iba bien, que no entendía las razones. Y todo cambió cuando contrató Gestigym, un control de accesos de gimnasios que le permitió mejorar.  Pronto se dio cuenta de la mejora en los clientes y en la facturación, gracias a llevar un control exhaustivo de las entradas y las salidas.

Como en la vida, hay que estar constantemente en evolución, y tanto las personas como las empresas tienen que hacerlo.

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