Cómo cuidar tu salud cuando usas pintura en spray

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La pintura en spray es rápida, cubre bien, y es muy bonita de usar, sobre todo en el arte, pero detrás de esto hay algo que muchas veces se ignora: los gases, los disolventes y las partículas que flotan en el aire mientras pintas.

Si no te proteges, tu cuerpo lo nota, aunque al principio no te des cuenta. La pintura en spray tiene más riesgos de los que imaginas, sobre todo cuando la usas en espacios cerrados o durante mucho tiempo.

Cuidar tu salud mientras pintas empieza por entender qué contiene la pintura, qué efectos puede tener y cómo puedes protegerte sin complicarte la vida.

 

Qué hay dentro de una lata de pintura en spray

La pintura en spray está hecha de varios componentes: pigmentos, disolventes, resinas y propulsores. Cada uno cumple una función, claro, pero también puede ser tóxico en ciertas condiciones.

Componentes:

-Los pigmentos son los que dan el color. Algunos contienen metales pesados como plomo, cromo o cadmio, sobre todo en pinturas antiguas o industriales. Hoy en día, la mayoría se fabrica sin esos compuestos, pero aún pueden tener otros aditivos que irritan la piel o los pulmones.

-Los disolventes son líquidos que mantienen la pintura fluida. En el spray, suelen ser mezclas de tolueno, xileno o acetona. Son los responsables de ese olor fuerte que sientes al pintar. Esos vapores, si los inhalas mucho tiempo, pueden afectar tu sistema nervioso y tus pulmones.

-Las resinas hacen que la pintura se adhiera a la superficie. Pueden ser acrílicas, vinílicas o de poliuretano. Aunque no huelen tanto, también liberan compuestos orgánicos volátiles (COV) que se acumulan en el aire.

-Y los propulsores son los gases que empujan la pintura fuera del envase. Muchos son hidrocarburos, como el butano o el propano, que además de inflamables, también pueden irritar las vías respiratorias.

Todo eso se libera en el aire con cada pulverización. Por eso, si pintas sin ventilación o sin protección, tu cuerpo absorbe parte de esos químicos por la nariz, los ojos y la piel.

 

Peligros de no protegerte mientras usas pintura en spray

Las partículas de la pintura en spray son tan pequeñas que flotan durante varios minutos antes de caer al suelo, así sigues respirándolas incluso después de haber terminado de pintar. Si lo haces a menudo, pueden irritarte los pulmones, causarte dolores de cabeza, mareos o una sensación de “embotamiento” mental.

A largo plazo, los efectos pueden ir más allá. Algunos compuestos de los disolventes y COV se asocian con problemas respiratorios, alteraciones del sueño e incluso daños en el hígado o los riñones cuando la exposición es constante.

Además, e contacto con el aerosol puede causar irritación o sequedad, y si te cae una gota en el ojo, te puede quemar. En la piel, la exposición continua provoca resequedad y, a veces, pequeñas manchas o dermatitis.

 

El aire limpio es la mejor opción

-Lo primero que deberías cuidar cuando pintas es la ventilación. Nada protege tanto como el aire que circula bien. Si pintas en casa, abre ventanas y puertas para que se cree una corriente. Si puedes, usa un ventilador que expulse el aire hacia afuera. Evita los espacios cerrados o los sótanos sin ventilación, aunque parezcan más cómodos o silenciosos.

-Otra opción útil, si haces manualidades o trabajas con spray con frecuencia, es montar una cabina de pintura casera. Puedes hacerla con una caja grande, un extractor pequeño y un filtro. No tiene que ser profesional, pero sí debe mover el aire hacia afuera. Esa simple medida reduce muchísimo la cantidad de partículas que respiras.

-También conviene planificar el momento. Pintar en horas donde no haya mucha humedad ni viento ayuda a que las partículas no se dispersen mal ni se peguen en lugares indeseados. Y si estás al aire libre, elige un sitio con sombra, para no exponerte demasiado al sol ni al calor del gas de la lata.

 

Protege tu cuerpo

-Una mascarilla es lo más básico, pero no cualquier mascarilla sirve. Las de tela o quirúrgicas no detienen los vapores ni las partículas finas. Para la pintura en spray necesitas una mascarilla con filtro para gases y vapores orgánicos, del tipo A2 o P2, según la norma europea. Son reutilizables y los filtros se cambian cuando notas que empieza a entrar olor. También existen modelos desechables específicos para pintura, que son más económicos si solo pintas ocasionalmente.

-Tus ojos también merecen protección. Usa gafas de seguridad cerradas, de las que sellan los bordes. Así evitas que el aerosol entre por los lados. Si pintas mucho, notarás la diferencia: no arden ni se resecan tanto.

-Las manos también absorben parte de los disolventes. Ponte guantes de nitrilo, no de látex, porque el látex se degrada con los solventes. Los guantes te permiten manipular la lata sin ensuciarte y sin dejar que la pintura te irrite la piel.

-Y por último, cuida tu ropa. Usa una camiseta vieja de manga larga o un mono de trabajo que puedas lavar aparte. La pintura en spray se adhiere fácilmente a las fibras, y algunas de sus partículas no se eliminan del todo, así que mejor mantenerlas lejos de la ropa que usas normalmente.

 

Consejos para no hacerte daño

-Cuando estés pintando, mantén la lata a unos 20 o 30 centímetros de la superficie. Eso evita que se formen acumulaciones que gotean y también que el rebote del spray vuelva hacia ti. Aplica pasadas suaves y en movimiento, sin quedarte quieto sobre el mismo punto.

-Nunca fumes ni tengas velas encendidas mientras usas spray. Los gases propulsores son inflamables, y un descuido puede causar un incendio. Tampoco dejes las latas al sol o dentro del coche, porque el calor aumenta la presión interna y puede hacer que exploten.

-Cuando termines, no guardes la lata sin limpiar la boquilla. Gira la lata boca abajo y presiona unos segundos hasta que salga solo gas. Así evitas que se tape. Luego guárdala en un lugar fresco, seco y lejos del alcance de niños o mascotas.

-Después de pintar, lava bien tus manos y cara, aunque hayas usado guantes y mascarilla. Cambia de ropa y ventila el espacio al menos una hora más. Si notas mareo, dolor de cabeza o irritación en la garganta, sal al aire libre un rato.

Artespray, una empresa que se dedica a todo tipo de pintura, nos aconseja y explica, que la mayoría de los problemas no viene por usar el producto, sino por no respetar los tiempos entre capa y capa ni ventilar lo suficiente. Por lo tanto, respetarlos es casi obligatorio.

 

Cómo saber si te estás exponiendo demasiado

Si después de pintar varias horas tienes la nariz tapada, te duele la cabeza o sientes una especie de pesadez, puede ser señal de que respiraste más vapores de los que tu cuerpo soporta. No es grave si ocurre una vez, pero si te pasa seguido, conviene revisar cómo estás trabajando.

También presta atención a tu piel. Si notas que se reseca mucho o te salen pequeñas manchas después de pintar, usa más protección o revisa que tus guantes no estén dañados. Lo mismo con los ojos: si sientes ardor constante, cambia el modelo de gafas por uno más cerrado.

Si haces esto como hobby o trabajas con spray cada semana, plantéate tener un espacio dedicado, bien ventilado y con una rutina de limpieza. Los residuos del spray se acumulan en paredes, mesas y herramientas, y con el tiempo pueden desprender partículas que sigues respirando aunque no estés pintando.

 

Qué hacer si ocurre un accidente

Si te cae pintura en la piel, no uses disolventes para quitarla. Lava la zona con agua tibia y jabón neutro. Los disolventes solo irritan más. En caso de contacto con los ojos, enjuaga con abundante agua durante varios minutos y busca atención médica si el ardor no desaparece.

Si inhalas demasiado y te mareas, sal al aire fresco y siéntate. Si los síntomas no se van en unos minutos, acude al médico. Lleva contigo la lata o una foto de la etiqueta para que sepan qué compuestos inhalaste.

Si una lata se perfora o gotea, no intentes arreglarla ni abrirla. Déjala en un lugar ventilado, lejos del fuego, y cúbrela con un paño húmedo mientras se vacía. Después, deséchala según las normas de residuos peligrosos de tu zona. Nunca la tires al fuego ni a la basura común.

 

Cuidarte tiene por qué hacer tu trabajo menos divertido

Usar pintura en spray puede ser una actividad relajante, creativa y hasta terapéutica, pero si no tomas precauciones, puede terminar afectando tu salud sin que lo notes. Protegerte no le quita la emoción ni la libertad a lo que haces, solo te permite seguir disfrutándolo por más tiempo.

Pintar con responsabilidad significa conocer los límites. Ventila bien, usa mascarilla, gafas y guantes, respeta los tiempos de secado y guarda las latas con cuidado… son gestos simples que evitan problemas reales.

Si haces de la pintura una parte de tu vida —ya sea para decorar, crear o reparar—, lo mejor que puedes hacer es cuidarte, igual que cuidas el acabado de tus proyectos. Porque de nada sirve un trabajo perfecto si al final te deja malestar o problemas respiratorios.
Pintar bien también es pintar seguro.

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