Tengo muchos amigos LGTBI+. ¡Muchísimos! Y son, la verdad sea dicha, muy buenas personas. Pero tuve hace tiempo un amigo homosexual que le tenía pánico decirle a su madre que era lo que era (o que se enterase), porque era, además, gitano.
He visto en primera persona lo que un rechazo paternal a un hijo homosexual puede hacer en su autoestima y en su autoaceptación, y, por eso, quiero decirte hoy unas cuantas cosas.
Mira a tu hijo y escucha de verdad
Cuando tu hijo te dice que es homosexual, lo primero que debes hacer es escucharlo sin juzgarlo. No interrumpas, no minimices ni intentes corregirlo. Presta atención a lo que te dice, a sus palabras, a su tono, a sus emociones, mira cómo se siente, porque seguramente ha estado pensando durante mucho tiempo si te diría la verdad o no. Puede que tenga miedo, vergüenza, incertidumbre, ansiedad. Todo eso es real y lo está compartiendo contigo porque confía en ti.
Muchas veces los padres reaccionan mal porque no saben cómo responder y terminan hablando de más, dando consejos que no pidió o tratando de “protegerlo” de algo que ni siquiera existe. Haz un esfuerzo por quedarte callado, por aceptar lo que dice y por transmitirle que no ha hecho nada malo. Mira a tu hijo, sonríele si puedes, tócale el brazo o dale un abrazo si él lo permite. Esa sensación de seguridad que le transmites en ese momento puede marcar mucho más que cualquier otra cosa que digas después.
Tu hijo necesita saber que eres su aliado, no su juez.
Ser diferente NO es un problema ni es malo
Ser homosexual no es una enfermedad, no es una mala elección ni una fase, es parte de quién es tu hijo. Y sí, puede que te cueste entenderlo al principio, puede que tengas prejuicios que arrastraste sin darte cuenta, pero eso no le quita su dignidad ni su derecho a ser feliz.
Tu hijo merece vivir tranquilo sin sentir que tiene que esconderse o justificar lo que siente. Cada gesto de rechazo, cada comentario que intenta “corregirlo”, puede minar su autoestima y hacerle dudar de sí mismo durante años. Y lo peor es que muchos padres ni siquiera se dan cuenta del daño que causan. Por eso es vital que tú te pares a pensar: ¿quieres que tu hijo sienta que lo quieres tal como es, o que crezca con miedo y culpa? La respuesta debería ser obvia.
Si alguna vez dudas, recuerda que tu hijo sigue siendo el mismo que siempre conociste. Sus gustos sexuales no cambian su esencia, su sentido del humor, sus intereses ni su manera de quererte. Solo cambia la forma en que se relaciona con otras personas, y eso no es algo malo.
Cómo hablar con tu hijo sin asustarlo
Tus palabras importan mucho. Evita frases como “Ya lo superarás” o “Eso es solo una fase”, porque minan su confianza. Pregunta cómo se siente, si necesita ayuda o si tiene miedo de algo. Dale espacio para que se exprese, pero no lo fuerces a hablar si no quiere.
Muchas veces, los hijos tienen miedo de contarte cosas porque temen tu reacción. Pueden pensar que los vas a juzgar, que los vas a regañar o incluso que los vas a dejar de querer. Esa sensación de inseguridad puede hacer que se cierren durante años. Por eso es fundamental que transmitas calma, que hables con naturalidad y que le digas claramente que le quieres, que siempre lo vas a apoyar y que no hay nada que cambie eso. Tu hijo necesita sentir que su hogar es un lugar seguro, donde puede ser él mismo sin miedo a consecuencias negativas.
A veces, la mejor manera de hablar es simplemente estar juntos sin hablar de inmediato sobre su orientación. Mira una película, cocina algo, sal a caminar. Cuando haya confianza y tranquilidad, entonces puedes abrir la conversación.
El papel de la familia y los amigos
La familia y los amigos juegan un papel clave. Es importante que quienes estén cerca de él sean también aliados, que no refuercen prejuicios ni hagan comentarios hirientes. La familia, especialmente los padres, debe ser un ejemplo de aceptación y respeto.
Si otros miembros de la familia no lo aceptan, se pueden generar conflictos, tristeza y ansiedad. Tu tarea como padre es protegerlo y apoyarlo, incluso si otros no lo hacen. Habla con hermanos, abuelos y familiares cercanos, explícales que tu hijo necesita respeto y cariño. Lo que muchos padres no entienden es que la aceptación en casa es mucho más importante que cualquier otra cosa. Un hijo rechazado por su familia puede sufrir mucho más que por comentarios externos, y eso es algo que se puede evitar con actitudes simples pero firmes.
Los amigos también importan. Asegúrate de que tu hijo tenga un grupo de apoyo, personas que le respeten y que no lo juzguen. No todos los amigos o compañeros van a ser perfectos, pero tener un entorno seguro hace una gran diferencia.
¿Qué hacer si te cuesta aceptar si situación?
Es normal que, al principio, te cueste aceptar que tu hijo es homosexual. Puedes sentir miedo, confusión o incluso tristeza, y eso no te convierte en un mal padre, pero lo importante es cómo manejas esas emociones. No dejes que se conviertan en rechazo o crítica: reconócelo, busca información, habla con profesionales y reflexiona sobre lo que significa realmente amar a tu hijo.
Un consejo que me dieron los psicólogos expertos de Canvis, un centro de psicología en Barcelona que, además, hace tratamientos grupales y familiares, es que la comunicación familiar abierta y los tratamientos grupales pueden ayudar mucho en esto para que todos en casa aprendan a entenderse y a apoyarse mejor. Hacer actividades juntos en familia y hablar del tema con respeto puede mejorar la relación y hacer que tu hijo confíe más en ti.
No tienes q¡que entenderlo todo de golpe, pero sí has de estar dispuesto a acompañar a tu hijo en su vida, a escucharlo y a apoyarlo. Eso es suficiente para que él se sienta seguro y amado.
El rechazo duele mucho
Cuando un padre rechaza a su hijo por ser homosexual, el daño es enorme, porque afecta a su autoestima, a su confianza y a su percepción de sí mismo durante años. Muchos estudios muestran que hijos rechazados por su orientación sexual tienen más riesgo de depresión, ansiedad e incluso conductas autodestructivas, pero no hace falta estudiar nada para darse cuenta de que un hijo que no se siente aceptado en su hogar sufre mucho.
El rechazo no ayuda a tu hijo a “cambiar” ni a “corregir” nada, solo le enseña miedo y desconfianza. Por eso, si alguna vez piensas que la mejor manera de actuar es castigar o ignorar, para y piensa: tu hijo sigue siendo la misma persona que siempre conociste, solo quiere que lo quieras tal como es.
Construir un ambiente seguro
Crea un ambiente seguro donde tu hijo pueda ser él mismo: habla con normalidad de su orientación, permite que traiga amigos a casa sin miedo y no hagas comentarios negativos sobre su identidad o la de otras personas. La seguridad emocional que sienta en casa será la base de su confianza y de su capacidad de relacionarse con el mundo.
No subestimes las pequeñas cosas: un gesto de cariño, una palabra de apoyo o simplemente dejarlo hablar sin interrumpir puede marcar la diferencia. También significa educarte un poco sobre lo que implica ser homosexual, sin convertirlo en algo que haya que “aprender”, sino para entender mejor a tu hijo y sus necesidades.
Tu apoyo es más importante que cualquier consejo externo, que cualquier opinión de terceros o que cualquier tradición familiar. Tu hijo está confiando en ti y espera que estés a su lado.
Tienes una responsabilidad como padre
No hay excusas para abandonar, insultar o minimizar a un hijo por su orientación sexual. Tu responsabilidad es protegerlo, apoyarlo y asegurarte de que crezca sintiéndose valioso. El amor de un padre no debe depender de si cumple expectativas o sigue normas sociales.
A veces los padres creen que deben “corregir” o “enseñar” algo que no necesita corrección. Tu hijo no necesita cambiar para ser amado, necesita sentir que siempre tendrá un lugar seguro a tu lado. Esa seguridad es la base de su bienestar y su felicidad.
No olvides que cada gesto cuenta. Decirle “te quiero”, preguntarle cómo está, escuchar sus problemas y celebrar sus logros son acciones sencillas que refuerzan su autoestima. No hay nada más valioso que un hijo que siente que es amado por quien es.
Lo importante es tu relación con tu hijo, no su orientación sexual
Piensa en todo lo que compartís, en los momentos que pasáis juntos, en los planes que hacéis. Ser homosexual no cambia eso, así que te pido, por favor, que no pierdas de vista lo que de verdad importa: que tu hijo sepa que siempre podrá contar contigo, que nunca le vas a abandonar y que su identidad no es un obstáculo para tu amor.
Cada hijo merece sentirse querido y aceptado, y cada padre tiene la oportunidad de demostrar que el amor familiar no tiene condiciones. Tu apoyo, tu comprensión y tu presencia son más valiosos que cualquier opinión externa o prejuicio. Mira a tu hijo, escúchalo, acompáñalo y deja que sea feliz. Eso es todo lo que necesita.




